Un día
"me convidas medio pucho?"
exhaló ella, para sorpresa del semiser lárvico que se encontraba reposando a su lado luego de algún que otro girón vuelta y vuelta, a punto, jugoso, como quieras.
"por qué medio?"
contestó, sospechando que ella no quería abusar de su bolsillo obrero, su vestimenta de media noche, barba a medio recortar, dejando ver ojos detonados.
"sólo quiero medio,en la vida no pido mucho".