Friday, December 05, 2014

Espía involuntario



La mujer de los mil mares estaba sentada en el Belgrano a las siete de la mañana
Queriendo encontrar en su afán de buscar estampillas
De las letrinas de Buenos Aires
Una guía que contenga todas las rosas en el pecho
Y un acorde que se escuche cuando llueve
¿qué era lo que contenía en los labios?
Estaba constantemente apretando el silencio
Aguardando el momento en que la tormenta
Extirpara los árboles
Tal vez era el tiempo lo que le dolía en las manos
Que llevaba nerviosas dentro de los bolsillos
Si todo lo demás se trafica al por mayor
Los vientos, los jazmines que bailan en el cementerio
Las razones,  las noches de pijama…

La señora de los mil mares poseía una angustia
Colgada del cuello
Y tantos revolcones como años

Me acerqué a la ventana
Advirtiendo  lo que llevaba
En la mirada:

En la retina tenía grabado el momento justo

En que vio morir una luciérnaga.