Saturday, August 27, 2011

El sueño

Si el sueño fuera (como dicen) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué, si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora

nos despoja de un don inconcebible,

tan íntimo que sólo es traducible

en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos

truncos de los tesoros de la sombra,

de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.

¿Quién serás esta noche en el oscuro

sueño, del otro lado de su muro?

Jorge Luis Borges.

Saturday, August 20, 2011

Ahora que ya soy obrera he observado, que aparte de pertenecer a este ya popular
lugar en la sociedad, he perdido mi identidad.
A lo que me refiero es a lo siguiente: un día común y silvestre dentro de mi puesto de trabajo
un cliente se acerca a solicitar un servicio tal como limpiar una mesa, secar bebidas derramadas, etc.
Pero he notado, que por el uniforme que llevamos mis compañeros y yo, es como si esa uniformidad nos hubiese cubierto también nuestros rostros.
Levamos chombas y pantalones azules iguales, pero nuestro rostro intacto.
Todos sabemos que lo más personal que tenemos es nuestra cara, nuestros gestos, la manera de hablar, la gestualidad;
Sin embargo, cuando alguien reclama nuestro servicio nos trata no como personas, cada uno en su individualidad, sino como si fuéramos seres
robotizados por algún adelanto de la ciencia de hoy en día.
Es el problema de los uniformes, nuestro "yo" no puede ser expresado ante esta mera formalidad que se debe tener en el "laburo".-
Asimismo, lo que me molesta de esta situación es que cada uno es un ser especial y único, aunque vistamos uniformes iguales, aunque representemos los mismos intereses
al intercambiar nuestra fuerza de trabajo por dinero.
Es una de las tantas mecanizaciones que estoy sufriendo.
Por otra parte se encuentra el "dejar de pensar" para trabajar, ir rápido de acá para allá, llevando, trayendo, cocinando, limpiando, haciendo, cobrando, preparando.
Mis compañeros y yo somos jóvenes, estudiantes en su gran mayoría.
No se deje engañar que estas empresas multinacionales son manejadas por grandes empresarios.
Acá los que hacemos que esta cadena funcione, somos los jóvenes, inexpertos, dubitativos, dormidos.
Jóvenes.
Algunos están hace mucho, otros hace poco, pero lo que interesa es la edad. Porque demuestra que somos capaces, que podemos manejar una empresa en buenas condiciones.
El problema de halla en que nadie confía en nosotros los jóvenes, por arriesgados y distraídos; desprolijos y revolucionarios.

La juventud es el motor que lleva al cambio, que mueve al mundo.

"juventud divino tesoro".

Saturday, August 06, 2011

¿Dónde viven los monstruos?

A veces pienso que los monstruos viven en sitios oscuros. Armarios viejos, debajo del escritorio, abajo de la cama, en rejilla del baño.
Otros, los más osados, no le temen a la luz del día y deambulan en hospitales, escuelas, plazas, bibliotecas silenciosas y hasta en nuestras casas.
Pero el poder verlos, distinguirlos y dejar de temerles no es un hecho fácil.
Los pasos a seguir son duros y uno debe contar con mucha perseverancia y confianza para vencer los temores.

El primero es no pestañear. Dejar tus ojos a la merced del monstruo para que se muestre en todo su esplendor. Lo principal es conocerlo para dejar que la vista se acostumbre a ese extraño refulgir que se despide de sus cuerpos.
Los demás sentidos también deben calmarse. Después de todo conocer, como la palabra lo indica, se realiza utilizando los cinco sentidos y hasta seis si se trata de una mujer.
Entonces tratamos de no fruncir la nariz en señal de desaprobación, descansamos las manos al costado del cuerpo en señal de seguridad y no cubriéndonos el rostro como si nos fuera a atacar.
No, eso es lo que debemos aprender. Los monstruos no hacen daño. Su intención es darse a conocer porque son lobos solitarios. Los mitos del hombre, las creencias de la mujer fueron los que lo hicieron resguardarse en la clandestinidad de la noche.

Existen evidencias en la historia que indican que los hombres compartían situaciones y sus vidas con los monstruos, hasta que un rey antiguo ordenó que sólo pudieran salir en los sitios oscuros. Vengándose de uno que había robado el corazón de una doncella.

Es así como todo cambia. Aunque no queramos creerlo, el mundo se rige por amor y por amor las costumbres cambian y hasta las personas cambiamos.

El dar el paso para conocer al monstruo que vive en tu placard lo podés dar sólo vos. Y no hacerle honores al rey antiguo que no creía en la belleza de estos seres y cegado por su rencor los dejó en la noche solitaria.

Por ello no temas de ese ser que se acobija debajo de tu cama, sino abrí tus sentidos. Y un bocadillo al pie no le caerá nada mal.