voy a cuidar tus ratos de silencio
tus quejas al dormir
el palpitar de los sueños rotos que revientan tu cabeza
y la vuelven polvo estrellado de furia.
Voy a volantear tu
corazón
aunque la razón dicte
una conciliación obligatoria
y te voy a mocionar
resoluciones contrapuestas
a las que digan que el amor
es eso que muestran las novelas
y no la cotidianeidad
de la dialéctica
de anteponer los deseos
al sueño.
