Sinsonte
Me hamaco serena, los niños duermen
en los sueños flotantes de niebla y lluvia
donde no oyen, no ríen, no lloran
los descansos deseados por su padre
laburador de sierra y monte
nacido de criada, vestido de túnicas
mate cebado y amargo, mesopotámico
como la tierra contraída en el
adulterio de su concepción
marca bruta generadora de ramas
que se suman y no restan
en números infinitos de creatividad humana
gastada en los bazares y en las cosechas
en el Río Negro del sur
para solventar esa falta de luz
de leña, de sombra y pan
en los meses duros años sesenta.
La dura metástasis que fulmina
y tu pecho erguido,
inquieto de camino,
de huella,
de paz.