profundo en el horizonte de mis pupilas negras
un fuego interior que encendía el reflejo
aunque las luces estaban apagadas.
Era la soledad que me miraba desde el cristal
queriendo absorberme
llevarme hacia el otro lado.
Siempre me pregunté qué había del otro lado.
¿Algodón de azúcar?
A veces siento tu ausencia
lejana como si escuchara el mar en un caracol gigante
que dejó de vivir hace mucho tiempo
y me intenta transportar hacia lo salado de las olas.
Me siento caer entre critales minimalistas
que rompen mi carne mutante
y mi sangre que no cae
entre las lágrimas surcadoras
¿Dónde estás vos?
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