Héroes anónimos
Somos siervos de la lucha implacable
hombro con hombro
en busca de ese octubre soñado
pero con temperaturas altas y sol abrasador
en la querida Buenos Aires.
Los trapitos lloran
su anonimato de ensueño
porque a través del parabrisas
son sólo sombras.
Y su mano amasando los fideos de domingo,
la suegra buscadora de monedas
que a fin de mes tiran,
como tiran los pibes las zapatillas al cable
reflejando sin reflexión
que ellos son dueños
de más que de su fuerza de trabajo
y que no sólo son ejército de reserva.
Vanguardia de barrio,
canillitas de la revolución,
Héroes
que nadie reclama
y pocos reconocen.
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