Te tengo acá enredado en la tráquea con tu boludeo de telitas de pavo real y tus tutús de tantán que tanto cacarean por la noche observándome y temiéndome meciéndote de lado a lado como si te creyeras un subi-baja del parque roca si ni siquiera conocés parque roca porque nunca me quisiste acompañar a ver cómo caminaban las hormiguitas en el sur si siempre sospeché que eran como australianas que iban para el otro lado y vos me decías que yo era una boluda que siempre andaba emperifollada entre tantas lucecitas de colores pero sin embargo siempre te hacía las tarteletitas con todo el creppé que correspondía a tus pupilas mielosas de sábado derrochero de amor siempre a punto de explotar de tanto exceso que se derramaba en lágrimas salitrosas que tenía que andar por atrás como perro faldero no porque usara falda sino por las cuatro patas ¿te acordás? como esas nenitas de plaza francia que andaban con sus minifaldas y sus bucaneras tan putitas y chetas y cómo nos reíamos de ellas por querer aparentar ser otras que nunca podrán ser y nosotros tan invisibles de rotosos que hasta nos temían ya que siempre andábamos de mitones entre el cocoterío de la Recoleta y el olor de sudados no nos podíamos dejar de amar ni con la luz del día ni la inocencia ni el pudor de ser encontrados ¿encontrados dónde? me decías mientras metías la mano en mi pollera y soltabas un cacareo gallina de cobarde y no de tono que te hacía subir la temperatura porque las monedas no alcanzaban más que para el matecocido y un par de phillip morris y el pasto era terso y eterno como una navidad sin regalos de las que teníamos todos los días porque nuestro mundo era verde y rojo.
Y ahora te tengo enredado en la tráquea de tanta náusea.
No comments:
Post a Comment