Y si me trago los amargos de una vez por todas? Para saber como sabe el resplandor eterno del olvido que nos mantiene a vos allá, a mi acá, y el océano entre medio metiendo cosas parecidas al miedo o al terror ese de creer que no te podés tirar de la cama cucheta del quinto piso porque caés y PLAF! adiós al mago, los juguetes, a la bicicleta que inventábamos con los pies vos y yo que llevamos el mismo apellido y no sabemos ni por qué si nunca figuró nada parecido a eso, pero nos une y nos hace más que tía y sobrina, hermanas, porque no había plata para ponerle ruedas a nuestros sueños y nos bastaba con inventarlos de sorpresa y entre las casitas de colchones y sábanas descubríamos mundos subalternos llenos de focos y a veces focas que imaginábamos abajo de la cama por atacarnos como el tiburón que estaba siempre acechando pero sin embargo nos movíamos más rápido que el tiempo porque éramos super pequeñas enanas y frescas y podíamos reír hasta descostillar algún adulto o pasar horas haciendo tortas de esas de barro y tomatitos o chupar piedras hasta ver colores psicodélicos en nuestras narices llenas de invierno del que corría por nuestros costados pero que no osaba con tocarnos si éramos una nube de polvo y lava fulgurante.
Pero todo eso hasta que se creó el océano y la noche y el tiempo
y se encontró la responsabilidad de la edad con los cuerpos entre tanta inocencia
vos decís que se puede evitar?
claro que sí
nos unimos de nuevo en el asfalto
y volvemos a hacer bicicletas con los pies
Nadie nos puede quitar los recuerdos
La inocencia y la imaginación son nuestras extremidades
en lo que toquemos
acá
o allá
desde donde enfoquemos los ojos
vemos más que cemento y calles y edificios
por ahí un hilito con el que ponernos a juguetear
y revolcarnos un rato aunque no haya tierra
o un arroyito
donde mojar los pies
y tirar piedritas
y hacer tortitas
mientras nos hacemos enanas
y nuestros cachetes crecen
antes de envejecer.
Pero todo eso hasta que se creó el océano y la noche y el tiempo
y se encontró la responsabilidad de la edad con los cuerpos entre tanta inocencia
vos decís que se puede evitar?
claro que sí
nos unimos de nuevo en el asfalto
y volvemos a hacer bicicletas con los pies
Nadie nos puede quitar los recuerdos
La inocencia y la imaginación son nuestras extremidades
en lo que toquemos
acá
o allá
desde donde enfoquemos los ojos
vemos más que cemento y calles y edificios
por ahí un hilito con el que ponernos a juguetear
y revolcarnos un rato aunque no haya tierra
o un arroyito
donde mojar los pies
y tirar piedritas
y hacer tortitas
mientras nos hacemos enanas
y nuestros cachetes crecen
antes de envejecer.
No comments:
Post a Comment