Un bolsillo lleno de nada
La verdad es que
mientras el longplay siga girando
el día va muriendo
al costado del mundo.
Y no existe mano tan grande
para esconderte detrás
solo una musiquita
que te ayude a despertar
para lavar como una esponja de algas
las pesadillas que soñás.
Hay veces que pienso que no existe escapatoria
hasta que veo los niños en el tren
con sus sonrisas empotradas en el hambre al acecho.
La belleza está adiestrada
a quedarse en los brillantes.
En los colgantes pesados,
en los tapados muertos con olor a limpio.
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