Yo creo que vi la luz y
me zambullí
en el norte y al fondo
de las consecuencias
reinantes en la materia
en la fosforesencia
de tus pupilas al sol
en el cuarto de vino de
la botella que nos mira
quitarnos la boca
y jugar a ser cíclopes
en la noche oscura
escondida en los reflejos
del hombre.
Ese que susurra dormido
los sueños
en la pugna de su vejez.
Es mi nombre pronunciando
tu nombre
bajo el oscuro amanecer
de invierno que
nos sorprende
sonriéndole a la luna,
festejando que es viernes,
celebrando las victorias,
desnudos,
rupestres.

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