La mujer de los mil mares estaba sentada en
el Belgrano a las siete de la mañana
Queriendo encontrar en su afán de buscar
estampillas
De las letrinas de Buenos Aires
Una guía que contenga todas las rosas en el
pecho
Y un acorde que se escuche cuando llueve
¿qué era lo que contenía en los labios?
Estaba constantemente apretando el silencio
Aguardando el momento en que la tormenta
Extirpara los árboles
Tal vez era el tiempo lo que le dolía en
las manos
Que llevaba nerviosas dentro de los bolsillos
Si todo lo demás se trafica al por mayor
Los vientos, los jazmines que bailan en el
cementerio
Las razones, las noches de pijama…
La señora de los mil mares poseía una
angustia
Colgada del cuello
Y tantos revolcones como años
Me acerqué a la ventana
Advirtiendo
lo que llevaba
En la mirada:
En la retina tenía grabado el momento justo
En que vio morir una luciérnaga.

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