El barrio donde vivimos
es un muelle lleno de fugas
donde a las once menos cuarto
pasan caballos por la puerta
es un poema escrito al revés
de la cabeza de un gorrión
de la novela que escribís cuando dormimos
Entre tanta paz que nos desvela
el saber que siempre se puede llegar
y saludar a los gatos
y a los cactus que hacen de la casa
el nido de los sueños
que construimos todos los días
Y poner algo de música
para derretirse en la cama
y hacerse parte del colchón
que sostiene nuestros cuerpos
de la manera en que los relojes de Dalí
se fundían en el tiempo.

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