ni ver el sol,
ni al chino de enfrente,
ni la sonrisa intermitente de la niña aria,
ni las hojas otoñales en acumulación.
Mi deseo era seguir flotando,
entre nubes de ensueño tibias,
que me llevaban adonde alguna vez estuve.
Hoy no quería despertar,
ni ver la luna,
ni a mi concubina helguina,
ni el bigote bicolor de mi felino,
ni los transeúntes que pasan por la estación.
Hoy no quería despertar
porque hoy, justo hoy,
tarde soleada de miércoles,
te soñé.
3 comments:
nice :B
oso
LIKE IT!
tomemos la leche un dia de estos y charlamos , leo me conto u.u
loveyou
calabacin.
cuanta desesperacion soñar a aquellos que creiamos olvidados
que queremos que esten olvidados
pero tan solo nos supera el recuerdo
la maldita memoria, que va mas alla de nuestro querer muchas veces,
pero sigue todo siendo lo que queremos
entonces, es que queremos recordarlos
cuanto desgano pensar que no hay fuerzas para luchar contra un sueño
que produce tanto sentimiento que pareciese una utopia hecha realidad
que se le puede hacer contra la desesperacion y el desgano con un simple: no quiero mas esto.
Ya conoceremos la respuesta
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