A veces se me caen los ojos
pesados de ver injusticia
de ropas raídas
de niños en los furgones
de zapatillas gastadas
Se me aprieta el pecho
de casas de cartón
de sed y desnutrición
La garganta se me encoge
de niñas arrancadas
de mujeres con ojos morados
Y siento nauseas
cuando los veo llegar de traje
mirando desde arriba como todo el mundo por debajo se
destruye
Y nos levantamos por la mañana a que vuelva a girar
a que ellos vuelvan a sus oficinas
y usen sus autos y sus aviones
y vean sus casas relucientes
y sus hijos arreglados
cuando en los noticieros aparece otra niña muerta
porque su sueño no valía nada
y ahora es solo un tema que se habla
en la cena.
Me dan dolores de cabeza
porque en la puerta le acaban de robar a otro obrero
y en un barrio cerrado a otra mucama acaban de abusar
mientras ellos cenaban sin hablarse en un restaurant
francés.
Y pataleo y me retuerzo
doy trompadas al aire
de la furia
de la bronca
que me llena el espíritu
de que esto se va a acabar
y que algún día
ellos no tendrán lugaren nuestro mundo libre.

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